Tras alejarse el paso de palio,unos cuantos osados nos dispusimos a dar el paseito hasta Santo Domingo, o mas bien hasta San Juan, bar cerca de la catedral del Realejo.
En el paseito que me pegué casi con la lengua fuera,iba charlando de Toros con Carlos Chicote,comentando anécdotas y historias del mundo del Toro.
Y la gran batalla que nos esperaba y por que no decirlo, era un gran toro de la ganadería Miura, pero que con capotazos de fuerza, técnica y fe,se le corto las dos orejas, y para mi gusto para cortar el rabo falto algo mas de barrio en el andar.
Pero quien nos iba a cortar el rabo era el capataz, ya que estábamos Juanjo ,Ricardo y no recuerdo quien mas en una plaza,convencidos que era la plaza del primer relevo a lo que estábamos equivocados y casi ni llegamos , si es que os lo dije jajaja.
Entre chicotas y relevos fue pasando la noche del Martes Santo.
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