
Su primer toro lo recibe con templadas verónicas y en un quite por chicuelinas pone la plaza en pie.
Toreando con pureza y profundida a pesar de la lluvia existente en el ruedo maestrante.
Corta una oreja, y el presidente le niega la segunda con el siguiente cabreo del publico.
En un segundo toro cuaja la faena , a pesar de las continuas levantadas del toro,pero el presidente no se aguanta y concede la segunda oreja.
Puerta grande del abono.Enhorabuena Torero.
Noticia escrita y enviada por nuestro corresponsal en el coso maestrante.
Andres.R.A
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